"...los seres humanos se han creado dioses a su propia imagen..."
¿Qué quiere decir esto, Sofía? ¿Existen los dioses? ¿Hay un orden racional para el cosmos? A lo largo de toda la historia de la humanidad le hemos atribuido nuestra existencia a diferentes dioses, unos buenos y bondadosos, otros castigadores; caprichosos, víctimas de engaños, pasionales... ¿Qué locura es esta?
Se dice que los seres humanos, o más concretamente los filósofos, han usado la razón para distinguir un orden racional para el cosmos, y que nuestra mente, nuestra capacidad para saber que sabemos (homo sapiens sapiens: el hombre que sabe que sabe), existe, o es posible, por este orden. Tiene sentido. Pero, sin embargo, nuestros dioses han pecado de lo mismo que nosotros; ¿cómo se explica esto? ¿Cómo puede ser que nuestros dioses, los seres superiores que han hecho el mundo y nos han puesto a nosotros, su mejor y más desarrollada creación, en él, sean imperfectos? Ay, Sofía, cuántas preguntas tiene tu mundo.
Las antiguas civilizaciones, es decir, las más creyentes, trataron de adjudicar los fenómenos naturales a los dioses como única explicación que tenían (dada la falta de medios) para poder entender el mundo; no obstante, crearon esos dioses, como dice Jenófanes, a su propia imagen. Esto viene a querer decir que hemos razonado un fenómeno superior a nosotros en base a nuestra propia razón; es decir, si yo tengo dos brazos, dos piernas, dos ojos y una boca, mi Padre Creador debe ser igual. Si usamos nuestra propia razón para establecer lo racional quiere decir, a mi humilde parecer, Sofía, que sólo podemos razonar lo que experimentamos, ¿me equivoco?
Lejos de querer desbancar la doctrina de cuan numerosos racionalistas haya, estoy ansioso por descubrir cómo pueden usar la razón para explicar fenómenos que no se pueden experimentar. ¿De dónde viene el poder de los dioses? ¿Y quién los creó a ellos? Las preguntas acerca del inicio de la vida son tan infinitas como la vida misma, así que de momento prefiero dejar aparcada esa cuestión.
Sofía, tu mundo me aterroriza y me fascina al mismo tiempo. Espero que con cada paso que estoy dando me vaya acercando un poco más a tu corazón, Sofía, porque los caminos de tu mundo están llenos de rodeos y laberintos por los que preferiría no entrar. Con todo, sé que no hay ningún mundo hecho de un camino recto, y para descubrirlo entero, tengo que viajar hasta los lugares más recónditos de él; si todos los caminos llevan a Roma, confío en que, en tu mundo, Sofía, todos los caminos desemboquen en tu corazón.
ME GUSTA COMPARTO
ResponderEliminar