"...podría elegir a sus amigos, pero no se había elegido a sí misma..."
¿Qué quiere decir esto, Sofía? ¿Realmente no podemos elegirnos? ¿Qué significa elegirnos? ¿Qué elegimos de nosotros mismos?
Yo diría que en cierta medida, sí podemos; según vamos creciendo vamos haciendo elecciones en base a lo que vivimos (o experimentamos, que diría un empirista); decidimos que, ya que hemos visto (de nuevo, o experimentado) tal cosa, queremos amoldar nuestro comportamiento a favor o en contra de ella. Por ejemplo, he visto a un hombre atracar a alguien, y a un segundo hombre acudir a salvar a esa persona; he visto la reacción de la persona atracada y no me he sentido bien, así que rechazo el comportamiento del atracador, pero quiero seguir el del segundo hombre, pues ayudar parece lo correcto, es lo que me hace sentir bien. De tal manera, en base a esa experiencia, elijo; me elijo, ¿no es cierto? Así pues, podemos elegir nuestro comportamiento.
Pero, ¿y nuestro carácter? ¿Podemos elegir eso? ¿Va en nuestros genes o lo desarrollamos junto con el "alma" (hasta que tratemos esta cuestión, pondré la palabra entre comillas)? Puedo ser altruista y tener mal carácter. O sea que no elegimos nuestro carácter. Pero podemos querer cambiarlo; podemos forzarnos, incluso. ¿Eso cuenta como elección? ¿Y cómo de ligado va el carácter a la personalidad? Yo diría que la última depende del primero; si tienes mal carácter, por ejemplo, eres propenso a ser pesimista (¿lo eres?). Además, es cierto que formamos nuestra personalidad a medida que crecemos, basándonos en lo que aprendemos, la experiencia, haciendo elecciones continuas; sin embargo, nacemos con una "personalidad innata", que prácticamente forman nuestros padres según nos eduquen, ¿me equivoco? Si tus padres te enseñan que robar está mal, tu de pequeño asumes que está mal; un ejemplo más gráfico es la orientación política: si tus padres son de derechas, aunque no entiendas lo que eso quiere decir, tú eres de derechas, pero a medida que creces y aprendes, te das cuenta de que en realidad, prefieres ser de izquierdas.
¿Me explico hasta ahora? De momento, creo que sí podemos elegir nuestra personalidad, puesto que nosotros mismos nos la formamos (con ayuda de nuestro entorno, naturalmente), aunque nuestro carácter sea inherente a cada uno.
Ahora bien, ¿y nuestra apariencia? Diría que ese es el aspecto principal que claramente no podemos elegir, puesto que éste sí depende de nuestros genes; y no podemos elegir a nuestra familia. Esa cuestión es bastante sencilla, pero ¿determina el aspecto físico nuestro comportamiento, nuestro... ser? Desde el punto de vista de hermanos gemelos, no, pero analizándolo desde fuera, quizá sí. Basándome en la definición de "belleza objetiva", alguien guapo/a (o sea, bello/a), es propenso a pertenecer a un entorno social popular; con esto no quiero decir que por ser popular no puedas tener inquietudes filosóficas, pero desde luego no tienes las mismas inquietudes que el adolescente que pasa todos los recreos solos. Así que, en cierta medida... Nuestra apariencia influye en nuestro comportamiento. Pero cada persona es diferente, y buena o mala gente la hay de todos los colores y sabores; según elijan.
Ay, Sofía, mi amada Sofía... Cuán complejo es tu mundo. ¿Podemos elegirnos? Tú crees que no. Yo opino que, mayormente, sí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Sabes algo de Sofía?